Voy a la feria con mis repetidas
Es el camino más directo. Llevás tus cromos, figuras o pins sobrantes a un salón barrial, los mostrás sobre la mesa y conversás pieza por pieza con quien tenga algo que te sirva. Conviene publicar antes en el tablero qué llevás y qué buscás, así el encuentro arranca con un punto en común y no con un montón de bolsas abiertas.