Revisar la pieza antes de ofrecerla
En la mesa, la figura se gira, se mira contra la luz y se comparan las marcas de pintura con lo que decía la publicación. Si hay desgaste en las articulaciones o falta un accesorio, se dice ahí mismo. Esa costumbre evita el malentendido clásico: llegar a casa y descubrir que el estado no era el que imaginabas.